Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Princetown asegura que las personas que son más altas, están más cerca de la felicidad.
Según demuestra el estudio, las personas altas tienen más capacidad intelectual y tienden a preocuparse menos de las cosas.
Eso no excluye a los demás de que también puedan sentirse felices, en función de otros factores: sociales, de apoyo, cultural, del afecto que han recibido.
Ruth con su 1,54 lo tiene claro, "el hecho de ser mas peque o bajita, si que provoca una sensación de cariño o de simpatía por la otra persona", dijo.
Altos o bajos, el humor, siempre, imprescindible.
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